LA JUSTICIA TERAPÉUTICA COMO HERRAMIENTA DE LA MEDIACIÓN ENEL DERCHO FAMILIAR – Luz América Mondragón Pérez
Luz América Mondragón Pérez
“LA JUSTICIA TERAPÉUTICA COMO HERRAMIENTA DE LA MEDIACIÓN EN
EL DERCHO FAMILIAR”
Por: Luz América Mondragón Pérez
Introducción
El derecho familiar abarca una variedad de conflictos profundamente humanos,
cuya resolución no debe limitarse únicamente a aspectos legales. Los procesos de divorcio, custodia de hijos, visitas y pensión alimenticia, entre otros, no solo
involucran disputas jurídicas, sino también tensiones emocionales y psicológicas
significativas. Los trámites de custodia, pensión alimenticia, visitas y divorcio, por mencionar algunos ejemplos, no solo implican conflictos legales, sino también presiones psicológicas y emocionales importantes. Los métodos tradicionales que se basan en el sistema judicial adversarial no suelen tratar estas dimensiones emocionales, lo cual puede tener un impacto negativo en el bienestar de los implicados. En este contexto, la mediación se presenta como una herramienta eficaz que, al combinarse con principios de justicia terapéutica, no solamente soluciona los conflictos legales, sino que además promueve la recuperación emocional de las partes involucradas. En este artículo se analiza cómo la mediación, al incluir un enfoque terapéutico, se transforma en el instrumento más factible y próximo a lo terapéutico dentro de los procesos de derecho familiar.
La mediación como alternativa a los conflictos familiares
La mediación se presenta como un proceso alternativo para la resolución de
conflictos familiares, caracterizado por su naturaleza voluntaria, confidencial y no adversarial. A diferencia de los procedimientos judiciales tradicionales, donde un juez impone una resolución que puede ser percibida como arbitraria, la mediación permite que las partes involucradas en el conflicto lleguen a acuerdos consensuados, fomentando la cooperación y el entendimiento mutuo. Este enfoque es particularmente beneficioso en el ámbito familiar, donde los desacuerdos no solo afectan los intereses materiales, sino también las relaciones personales y emocionales. No obstante, la mediación tradicional ha demostrado ser ineficaz en el tratamiento de los elementos emocionales que vienen con las disputas familiares, a pesar de ser efectiva para solucionar desacuerdos legales. En situaciones como la custodia de los hijos o el divorcio, los implicados tienden a experimentar niveles elevados de ansiedad y estrés, lo cual puede dificultar que se tomen decisiones objetivas. La incorporación de la justicia terapéutica en los procedimientos de mediación es una posible solución para sobrepasar estas limitaciones, lo que posibilita un enfoque integral que no solo soluciona las controversias legales, sino que también se ocupa de las necesidades emocionales de las partes implicadas.
La mediación terapéutica: Un enfoque integral para la resolución de conflictos familiares
La justicia terapéutica es una perspectiva novedosa en el ámbito jurídico que
fomenta la utilización de los procedimientos judiciales como un recurso para mejorar la salud psicológica y emocional de las personas implicadas. La justicia terapéutica, a diferencia de la tradicional que se centra en la resolución punitiva de los conflictos, tiene como objetivo restaurar las relaciones y fomentar la curación emocional. Esto se traduce en un proceso que, en el marco de la mediación familiar, no solo soluciona el conflicto legal, sino que también atiende las tensiones a nivel emocional que los involucrados puedan estar sintiendo, propiciando así un entorno más colaborativo y constructivo.
Al incorporar principios terapéuticos en la mediación familiar, se ofrece un entorno donde las partes involucradas tienen la posibilidad de manejar sus sentimientos de forma eficaz, entender los puntos de vista y necesidades del otro, y colaborar juntas para llegar a una solución justa. En disputas como la custodia de NNyA y el divorcio, donde las emociones (por ejemplo, la ira, la culpa y el dolor) pueden interrumpir el proceso de tomar decisiones, este enfoque se torna especialmente relevante. La mediación terapéutica posibilita que los involucrados enfrenten sus emociones, las gestionen y alcancen acuerdos que sean viables y sostenibles no solo desde el punto de vista legal, sino también emocionalmente a largo plazo.
La mediación terapéutica en los casos de divorcio y custodia de niñas, Niñas, Niños y Adolescentes (NNyA)
La mediación terapéutica se muestra como un método efectivo en uno de los
escenarios más importantes: los trámites de custodia NNyA y divorcio. El divorcio no solo supone la disolución de un vínculo matrimonial, sino que también produce un fuerte impacto emocional en las personas implicadas. En esta línea, la mediación terapéutica proporciona un espacio en el que los progenitores tienen la posibilidad de manifestar sus sentimientos, comprender las causas subyacentes de sus disputas y alcanzar consensos que no solo solucionen los aspectos legales del divorcio, sino que además promuevan su bienestar a nivel emocional.
La mediación terapéutica en la custodia de los hijos adquiere más importancia, porque lo más importante es el bienestar de NNyA. Los desacuerdos sobre la custodia suelen estar cargados de tensiones emocionales que inciden en la habilidad de los padres para alcanzar consensos colaborativos. La mediación
terapéutica hace posible que los padres se centren en las necesidades emocionales de sus hijos, cooperándoles para establecer un régimen de custodia y visitas que reduzca el efecto perjudicial del conflicto en el bienestar de NNyA. Esta perspectiva también promueve una comunicación eficaz entre los padres, lo cual es clave para asegurar la sostenibilidad de los acuerdos a largo plazo.
El impacto de la mediación terapéutica en las Niñas, Niños y Adolescentes
(NNyA) involucrados en conflictos familiares
Los NNyA involucrados en conflictos familiares, como la separación o la lucha por la custodia, suelen sentir efectos emocionales intensos, tales como trastornos conductuales, inseguridad, depresión y ansiedad. La mediación terapéutica es esencial porque brinda un espacio controlado y seguro en el que los más pequeños tienen la oportunidad de exteriorizar sus sentimientos, percibir que son oídos y comenzar a procesar el impacto emocional de lo que les sucede. La incorporación de la justicia terapéutica en la mediación no solamente contribuye a resolver los desacuerdos entre los padres, sino que además garantiza que el bienestar de NNyA sea lo más importante. Con este método, los mediadores capacitados pueden detectar las necesidades emocionales de los NNyA y colaborar con los padres para garantizar que sus decisiones no solo sean correctas desde el punto de vista jurídico, sino también salvaguarden la salud psicológica de NNyA.
Además, la mediación terapéutica proporciona a NNyA los instrumentos que necesitan para manejar la ansiedad y el estrés que surgen de las alteraciones en la familia, lo cual ayuda a su adaptación emocional durante y después del proceso.
Conclusión
La mediación terapéutica, al incluir los principios de la justicia terapéutica, se establece como el instrumento más próximo a lo terapéutico dentro del derecho familiar. Esta perspectiva integral facilita la solución eficaz de las disputas familiares, teniendo en cuenta no solo los elementos jurídicos, sino también las necesidades a nivel emocional de los involucrados. La mediación terapéutica brinda una solución más saludable y equilibrada en situaciones de visitas, violencia intrafamiliar, custodia de NNyA y divorcio, propiciando la recuperación de las relaciones familiares y el bienestar emocional NNyA.
Cuando el proceso de mediación se combina con una perspectiva terapéutica, no solo simplifica la solución de conflictos, sino que también fomenta la curación emocional de los participantes, lo cual favorece una justicia más humana y respetuosa. Este modelo de mediación terapéutica es un avance imprescindible para el derecho familiar, ya que ofrece soluciones que son sostenibles tanto desde el punto de vista legal como emocional, lo cual favorece a los participantes y a la sociedad en general.
La jurisdicción ha sido un silencioso testigo del desmembramiento de las familias que afecta también al tejido social, por eso, la justicia debe de asumir su responsabilidad y estar consciente de la necesaria gestión o abordaje de este tipo de conflictos desde la visión terapéutica que ayude a sanar daños y sobre todo a evitar daños a NNyA que a veces son irreversibles